Con guardias voluntarias y una tarea silenciosa de prevención, un grupo de 700 personas acompaña y contiene a personas que atraviesan crisis emocionales en el puente General Belgrano, que une Corrientes y Chaco.
Su compromiso y presencia permanente se han convertido en una herramienta fundamental para evitar suicidios y brindar una nueva oportunidad a quienes más lo necesitan.
Victoria Fraga contó en RADIO MÁXIMA que durante este tiempo unas 290 vidas se salvaron en el puente.
“Mi papá se quitó la vida, y para mi es un privilegio poder ayudar a que otras familias no tengan que atravesar esa situación tan dura con sus seres queridos, contó Victoria.
Explicó que “somos un conjunto de personas que formamos parte de la Iglesia Casa de Dios. Frente a la problemática del suicidio en Corrientes comenzamos a patrullar los siete días de la semana, las 24 horas, a través de diferentes grupos. Nuestro propósito es cubrir ese lugar para evitar que sigan sucediendo estos episodios”.
Victoria recordó que “todo comenzó en la Iglesia, por quienes dirigen este movimiento, Gustavo Almirón y Rocío Telechea. Hace unos años, el hermano de una mujer que asistía a la iglesia, se había quitado la vida. Ella vino muy mal y eso impactó en la idea de ayudar a estas personas que pasan por esta situación”.
Indicó asimismo que “Gendarmería también colaboraba con estas personas, pero no había un seguimiento. Ahora tenemos el acompañamiento de una psicóloga, buscamos ayudar a sanar a la persona, lo que la llevó a tomar esa decisión porque es una persona que necesita ayuda y acompañamiento. Eso lo hacemos desde el comienzo”.
Un altar puente
Dijo además que “empezamos con doscientas personas. Hoy somos casi 700 personas rotando, muchas son de Chaco, que vienen a ayudarnos. Nosotros les enseñamos cómo es el mecanismo para ayudarlos”.
“Creemos que Dios nos ayuda en estas situaciones, nosotros patrullamos, pero oramos y tenemos el Altar Puente, que es un lugar de oración”, resaltó la joven.
Precisó por otra parte que “el rango de personas que hemos ayudado es entre los 20 y los 40 años. Hay adolescentes, pero son muchos menos, la problemática en ellos casi siempre es el bullying o problemas en sus familias. En la mayoría de los casos, el problema son las adicciones, la gran mayoría de intentos son de hombres”.
Finalmente, dijo que se realizan turnos de dos horas por día, y que las personas voluntarias pueden empezar a patrullar desde los 18 años.