El parados Skorpio ya cumple 32 años desde que fue imaginado por el artista Uruguay Carlos Páez Vilaró, quien anticipó que “en cada ventanal de Skorpio se verá un paisaje distinto”.
Barrere indicó que pese a los diferentes escenarios por los que atraviesa la economía, el público sigue eligiendo el balneario para descansar. “La gente está con lo justo, pero la propuesta sigue gustando, siguen viniendo a Ñandubaysal y el parador sigue funcionando”, destacó.
Skorpio ofrece además de la atención habitual, reservas anticipadas para cenar al lado del río. “Nos estamos organizando”, contó.