Rodríguez señaló que el abandono de los tratamientos médicos es un hecho que se agrava por la situación económica, el corte de las obras sociales cortadas, la falta de insumos a nivel hospitalario y la falta de dinero. “A los médicos se nos hace bastante difícil, porque a veces hacemos la medicina que podemos y no la que debemos”, reconoció.
El profesional explicó que, ante la imposibilidad de los pacientes, de iniciar tratamientos de primera línea, optan por otros de segunda y tercera línea, cuando se trata de patologías que lo permiten, aunque con el riesgo de obtener resultados adversos.
“Un paciente hipertenso, no puede dejar de recibir el tratamiento, es totalmente imposible porque va a empezar a tener valores altos de tensión arterial y eso le va a generar un daño vascular, que puede repercutir en un infarto o un ACV o daños en otros órganos. En un diabético ni hablar, porque se alteran los valores de glucemia, estamos hablando de patologías en las que se puede perder hasta la vida”, alertó.
Respecto al abandono de tratamientos con psicofármacos, Rodríguez explicó la posibilidad de sufrir efectos rebote, que multipliquen los síntomas del paciente. “Al dejarlos, el efecto adverso es peor que al inicio del tratamiento”, indicó el médico y agregó que, en algunos casos, el cuerpo da indicios de la falta del medicamento en el mismo día de no haberlo recibido. “Cada remedio, cuando tiene una indicación, tiene un aval médico y si se deja tiene una serie de efectos colaterales siempre indeseados, generalmente negativos”, remarcó.