Publicamos textual el parte recibido:
El Municipio niega un histórico reclamo: prohibieron colgar el histórico «Sí a la vida» en el Puente Méndez Casariego.
Gualeguaychú, 28 octubre de 2026.
— Durante la última semana, nuestra ciudad fue centro de atención internacional al albergar el Campeonato Mundial de Canotaje. Las aguas de nuestro río Gualeguaychú, la costanera repleta y la llegada de delegaciones de todo el mundo fueron utilizadas por el gobierno municipal como la vidriera perfecta para mostrar una postal de postal idílica, moderna y supuestamente armónica con el entorno natural.
Sin embargo, detrás del brillo de los discursos oficiales y la fiesta deportiva, se evidenció una vez más la verdadera cara de la gestión local: la censura y la complicidad a espaldas de los reclamos ciudadanos.
Desde la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú denunciamos públicamente que el Municipio le prohibió a nuestra comunidad colgar el histórico y emblemático paño con la leyenda «Sí a la vida» en el Puente Méndez Casariego (el puente naranja), un espacio neurálgico por donde transitaba el evento. No toleraron que una bandera que simboliza décadas de lucha colectiva en defensa de nuestra salud, de nuestro río y de nuestros bienes comunes fuera leída por los visitantes y por los propios vecinos. Prefieren el silencio oficial antes que una pancarta que incomode al poder de turno.
Paradójicamente, el mismo Estado municipal que se jacta de mostrar las bondades naturales del río Gualeguaychú para atraer eventos internacionales, es el mismo que mantiene un silencio absoluto y una inacción alarmante frente a la grave crisis socioambiental que atraviesa nuestra región.
Mientras los reflectores apuntaban al agua, los temas urgentes siguen sin tratamiento ni respuestas políticas:
• El deterioro y la falta de protección efectiva de nuestros humedales y ecorregiones, amenazados de manera constante.
• La ausencia de políticas públicas firmes y transparentes en materia de saneamiento, control de efluentes y cuidado integral de la cuenca.
• Retroceso en la protección contra el glifosato y agrotóxicos: El debilitamiento de las normativas de resguardo ambiental y los intentos de flexibilizar la histórica postura de la ciudad habilitan la exposición a sustancias tóxicas que impactan de lleno en barrios y escuelas rurales.
• Incidencia del cáncer y enfermedades socioambientales: La falta de controles estrictos y la contaminación acumulativa siguen asociadas a patologías severas como el cáncer y enfermedades crónicas que afectan a familias enteras en la región, sin que exista una respuesta sanitaria o preventiva integral.
• Desregulación de antenas y tecnología 5G en el ejido urbano: La habilitación de estructuras de telecomunicaciones de gran porte dentro del área urbana —e incluso en predios sensibles como Obras Sanitarias— avanza pasando por alto el principio precautorio y el reclamo de vecinos que deben organizarse en soledad para exigir explicaciones.
• Tratamiento de residuos peligrosos y la amenaza de Soluciones Ambientales / Quimiguay: La preocupación constante de la cuenca frente al manejo, transporte e incineración de residuos industriales contaminantes en la zona, donde la falta de controles rigurosos expone a las comunidades vecinas y a nuestros recursos hídricos a riesgos ambientales inaceptables.
• Destrucción de humedales: el caso Amarras. El avance del proyecto Amarras sobre el valle de inundación del río Gualeguaychú constituye uno de los conflictos socioambientales más emblemáticos de nuestra región. Pese al recorrido judicial del caso y al pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2019, que ordenó la recomposición ambiental, la protección efectiva de los humedales sigue siendo una deuda pendiente. La defensa de estos ecosistemas no puede quedar subordinada a los intereses inmobiliarios: exige controles, cumplimiento de las decisiones judiciales y políticas concretas para preservar nuestros bienes comunes.
Gualeguaychú no es solo una escenografía pintoresca para el turismo ocasional o para la foto de gestión. Gualeguaychú es una comunidad viva, con memoria, que construyó su identidad a fuerza de organización y lucha comunitaria en defensa del agua y de la vida.
Repudiamos este acto de censura institucional que demuestra que, para las autoridades, los reclamos ambientales molestan cuando exponen las cuentas pendientes de la ciudad. Ningún evento internacional, por más importante que sea, puede tapar la realidad ni callar a un pueblo que se puso de pie hace años bajo la misma convicción.
Hoy más que nunca, frente al ahogo institucional y la complicidad del silencio: ¡Sí a la vida, Sí al agua, Sí al futuro de nuestro río!
Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú