El animal corresponde a una importación del año 2021, durante este periodo, el ejemplar hizo cuarentena en Paraguay y en Argentina, en un lugar habilitado por SENASA, con todos los análisis que exigían ambos países, según detalló Taffarel.
“Estábamos tranquilos porque traíamos a los animales con todos los requisitos y por derecha. Lamentablemente después de cinco años nos encontramos con esta situación”, lamentó.
El productor aclaró que la enfermedad no se trata de una Zoonosis, y aclaró que la carne puede ser consumida, sin riesgo de que sea transmitida al ser humano.
El animal murió por causas naturales, y por disposición, el cerebro debió ser enviado a Senasa para análisis rutinarios a animales de importación.
“Eso se hizo en el 2025 y nos enteramos ahora en el mes cuatro del 2026. Nunca hemos tenido ningún síntoma de la enfermedad. Nosotros remitimos la muestra porque es lo que corresponde a todo animal importado, estos análisis se hacen post mortem”, explicó.
La enfermedad detectada, se denomina Scrapie, que afecta a ovinos y caprinos. “Se transmite de animal a animal, es un prion que modifica las proteínas y hace que se les complique el sistema nervioso”, dijo el productor.
La enfermedad puede comenzar a manifestarse después de dos a cinco años de vida del animal. “No podemos asegurar si el animal vino enfermo o no”, remarcó.
Despoblar de animales el lugar
Sobre su situación actual manifestó que “Con esto me fundo, dejo de ser un productor ovino porque es nuestra actividad principal. No voy a dejar de trabajar. Es lo que nos toca hoy”.
El sector permanecerá en observación por los próximos dos años y deberá ser despoblado de animales, a raíz del caso positivo.
Totalizan alrededor de 400 animales, que deberán ser vendidos a un costo mucho menor. Esto representa una gran pérdida económica, explicó Taffarel y cuestionó que desde Senasa no se hubieran realizado los análisis con anterioridad. “No sabemos copiarle a la gente que hace las cosas bien”, expresó.
La enfermedad es histórica y también tiene presencia en otros países de la región, como Brasil. “No afecta a los humanos y se puede seguir consumiendo”, reiteró el productor.