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Viajar para dar un abrazo: Se reencontraron después de 30 años

Mariano Olivera es gualeguaychuense pero vive en España hace 20 años. En la escuela Rawson conoció a un amigo para toda la vida. Sin embargo, a los 14 años su amigo emigró junto a su familia a Israel. Después de 30 años se volvieron a encontrar en Barcelona para darse un abrazo.

21 Jul, 2022, 10:20 AM

La familia de Adrian Grimberg, el amigo de Mariano, vivió un tiempo en la ciudad y es ahí cuando los dos chicos se conocieron y forjaron una linda amistad. Sin embargo, en la adolescencia Adrian tuvo que emigrar junto a su familia a Israel para estar más cerca de un hermano que había entrado al ejército. 

 

 

 

Mariano recuerda que la mudanza de su amigo fue muy traumática para él y que a pesar de no poder verse cara a cara, mantenían la amistad a través de cartas y casset es con audio que se enviaban. “Nos mandabamos cartas, fue el primer amigo con el que nos carteabamos. Recuerdo la emoción de cuando llegaban las cartas y también nos grababamos casset es de lo que se escuchaba en ese momento”. 

 

 

 

Cuatro años más tarde, Adrían visitó la Argentina, instancia que Mariano recuerda con mucho cariño. Evoca el momento en que veían proyectadas sus sombras a la luz de la luna y a pesar de que ellos eran chicos, las sombras eran muy grandes, como su amistad. 

 

 

 

Luego con los años, sin cortar la comunicación, cada uno siguió su propio camino: Mariano se mudó a España y Adrian a República Dominicana. Sin embargo, 30 años después los amigos tuvieron la oportunidad de reencontrarse en Barcelona, donde Adrián estaba vacacionando con su familia.

 

 

 

“Yo no conocía Barcelona.Se me complicaba para ir pero dije sí o sí tengo que ir a darle un abrazo. Fueron 4 horas y media que tuvimos para compartir y decirnos cuánto nos queremos. Fui y volví en el día para estar con él. Simplemente fui a darle un abrazo 

 

”, relata Mariano. 

 

 

 

“La última vez que lo abracé me acordé tanto de los audios que me mandaban donde se escuchaban las alarmas que sonaban en Israel. Para mi fue horrible escuchar eso. Mientras lo abrazaba me acordaba del ulular de las sirenas y me decía ya pasó, ya está bien”. 

 

 

 

“A mi me hizo sanar mucho, las cosas que hablamos. Cuando él se fue, pensé porque no era judio para irme con ellos. Simplemente los padres eligieron esa opción porque el hijo intermedio se había alistado en el ejército y querían estar cerca de él, no por una cuestión de religión”.

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