Castillo destacó la importancia de los corsos populares como producto cultural y atractivo turístico en la ciudad.
“Son el resguardo de la memoria a través de la tradición, Inevitablemente se apela a la memoria sobre cuando éramos chicos, de quiénes jugaban y cómo estaban...hay mucho de nostalgia en el corso Matecito”, expresó.
En la misma línea, el secretario subrayó que “los corsos mantienen la esencia y además, hemos incorporado tecnología para una mejor iluminación y mejor sonido”.
Asimismo, resaltó la evolución en el corso “sin perder la raíz popular” de la tradición, la buena respuesta en el público y de las distintas agrupaciones, así como también del alcance a las nuevas generaciones. “Están muy felices de ver que sus trabajos se lucen y para la gente es un espectáculo. La riqueza que tiene, todo lo que tiene que ver con el carnaval es maravillosa”, manifestó.