El oftalmólogo Gustavo Balbi dijo en RADIO MÁXIMA que “si bien esas máquinas tienen elementos de protección, es difícil que logren evitar la totalidad de los riesgos”, y alertó sobre los riesgos de minimizar la potencia de este tipo de máquinas, al lanzar objetos como piedras, pequeños huesos o juguetes que encuentren a su paso, como si se tratara de proyectiles.
“Es frecuente que uno esté cortando el césped y que su hijo lo esté mirando a una distancia corta. En los manuales de las motoguadañas recomiendan ubicarse a 15 metros, nadie debería estar a menos de esa distancia”, remarcó, considerando que los elementos alcanzados por la máquina, pueden salir despedidos a una velocidad entre 190 y 500 kilómetros por hora, dependiendo de la cantidad de revoluciones y el radio que alcance cada máquina.
“Es más frecuente que lastime en el ojo a un niño, porque la piedra se eleva a un metro de altura”, comentó Balbi. En los casos de daño más severo en el ojo que debió atender, recordó la pérdida completa del globo ocular, o lesiones en la córnea.
Balbi remarcó la importancia de utilizar protectores al momento de manipular herramientas de trabajo, que resguarden los ojos, y alejar a quienes pudieran resultar afectados, sean niños o mascotas, en caso de producirse la voladura de algún elemento.