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Polí­tica y terraplanismo: El guión y la cinta de Moebius

Publicamos la columna del profesor José Luis Pereyra, escritor y ganador del Premio Fray Mocho.

10 Jul, 2022, 14:36 PM

      Mi amigo, el poeta rosarino Alberto Hugo Saravalli, es autor de esta reveladora frase: “Al que nació guion, es inútil hablarle de la cinta de Moebius.” Y es lo que opino sobre algunos terraplanistas que se embanderan como patriotas en defensa grandes causas (con mayúsculas) como la Justicia, la Libertad, la República, la Democracia, Vicentín…  y lo único que hacen es defender  la (in) justicia elitista,  puesta a dedo por el Grupo Clarín; la libertad de mercado manejada a garrotazos por el capitalismo salvaje; una republiqueta neoliberal, ajustada por el FMI, débil, bananera, soñada por EEUU y, en lo atinente a Vicentín, los terraplanistas defienden a una banda de estafadores, evasores y contrabandistas. Realmente parecen guiones de dos dimensiones incapaces de comprender la tridimensionalidad de la cinta de Moebius.

 

      En la República Argentina hay terraplanismo para rato. Un lunático tildó de  “vendepatria” al movimiento peronista, dijo estar orgullosísimo de haber lucido uniforme y defender la bandera celeste y blanca. Sin embargo, en 2015, este innegable H. de P. (Hijo de la Patria) votó como presidente a un tipo que  rifó la soberanía de las Islas Malvinas a través de un embajador borracho, que vendió media Patagonia (el crimen de Santiago Maldonado fue para encubrir los negocios inmobiliarios del macrismo), que regaló dos satélites ARSAT destinados a la autonomía comunicacional, que tomó deuda externa usando nuestros recursos naturales como garantía de pago, que mintió descaradamente sobre sus proyectos políticos y el destino de cuarenta y cuatro tripulantes del ARA San Juan (¡también uniformados!), que destruyó la independencia económica argentina tomando y fugando cuarenta y siete mil millones de dólares del FMI.

 

     “Ustedes son vendepatria”; “Ustedes destruyeron el país”; “Ustedes no tienen valores”, repiten los terraplanistas sin pensar ni siquiera un momento que durante los veintiún años que gobernó el justicialismo (1946-1955 y 2003-2015) hubo: 1) Soberanía política; 2) Independencia económica; 3) Equitativa distribución de la riqueza y justicia social. Ni Perón ni los Kirchner pusieron en riesgo la soberanía nacional, por el contrario, la protegieron de la depredación externa. Ni Perón ni los Kirchner pusieron en riesgo la independencia económica del país, tomando deudas en dólares o hipotecando el futuro de los argentinos, sino que saldaron compromisos contraídos en períodos anteriores y, en vez de solicitar ayuda externa, se nutrieron del crédito interno para mejorar las condiciones de vida de Juan Pueblo.

 

     Al gorila argentino promedio le disgusta el personaje Juan Pueblo, aunque forme parte de él. El gorila es un desclasado social: “huele bosta y se cree dueño de la vaca”; la única tierra que posee es la de una maceta balconera, sin embargo grita “yo soy el campo”; es alguien que apenas llega a fin de mes, pero sufre de aporofobia (odio a los pobres): “planeros de porquería”, “la peor lacra del país”, exclama ante quien cobra una miserable asignación de hambre. El gorila es tan terraplanista que no saca cuentas porque no le conviene: critica que existan los planes sociales (0,54 % del PBI) y pretende ignorar  que el gobierno  que él votó haya tomado deuda por aproximadamente un 15% del PBI. Tampoco le conviene preguntar: ¿Dónde está ese dinero? ¿En qué se usó?  “Para pagar la deuda que le dejó la Yegua”, suele contestar. Pero el mismo ex ministro de economía macrista lo desmiente. Dujovne declaró en una de sus charlas “académicas” que el gobierno de Cristina había dejado una “bendición”, fue “tan estrafalario que casi no tenía deudas”. Existe video, si les interesa pueden buscar en la WEB: “Acá está la estrafalaria africana subsahariana”.

 

      El terraplanismo agita la figura de Menem para justificar su antiperonismo. Sin embargo, debo aclarar que, en la praxis, el menemato no fue un gobierno peronista, sino neoliberal y vendepatria. Explico: La estrategia electoralista de la derecha argentina, no es muy original. Siempre tiende a demonizar al peronismo, al kirchnerismo, al populismo socialista, sin embargo, tanto el neoliberalismo de Menem  como el de Macri, se apropiaron de consignas justicialistas  para sus campañas políticas y llegar al poder. Menem se postuló como un nuevo Facundo Quiroga, con patillas de caudillo y todo, pero cuando fue electo traicionó las bases del peronismo tradicional (justicia social, soberanía política, independencia económica).

 

     Durante el menemato, se procedió a dolarizar la economía y someterla a los designios del FMI,  acatar órdenes de EEUU, fundir o privatizar empresas básicas de la industria nacional, aumentar la desocupación, el desequilibrio económico y la desigualdad social. Menem justificó su traición con estas palabras: “Es que si hubiésemos dicho lo que veníamos a hacer, no nos habría votado nadie.” Macri utilizó la misma metodología: enarboló la bandera de “pobreza cero”, “empleo pleno”, “guerra la inflación” (prometió terminar con ella en una semana) y, como Milei, dijo que respetaría los “derechos adquiridos”. Por supuesto que Macri, al incumplir  todas sus promesas de campaña, hubiera querido usar el mismo justificativo que Menem pero, como sabemos, era incapaz de articular  tres o cuatro palabras de corrido sin la asistencia de Durán Barba, su asesor de imagen.

 

     Hay que comprender la confusión de nuestro pobre guion corto, gorila y terraplanista. Esto es muy difícil de digerir para él: ¿Menem no era peronista? ─se pregunta─ ¿Y cómo es aquello de la cinta de Moebius? ¿Quién carajos es Moebius? Encima, para agravar aún más la confusión generalizada, se nutre con noticias de TN, Infobae, Clarín, La Nación (los dos, el diario y el canal de TV comprado por Macri con la guita prestada por el FMI). ¿Cómo no va a estar aturdido ante tanta mala onda, manipulación mental y noticias falsas?

 

     Sobre este particular, me permito hacer una recomendación que no es mía, sino de nuestro inoxidable don Arturo Jauretche quien, hace más de sesenta años, dijo: “Si usted quiere acertar siempre con la defensa del interés nacional, haga como yo, cuando no entiendo algo o tengo alguna duda. Me fijo qué dice LA NACIÓN y sé que debo pararme en el lado contrario.”

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