En medio de la pandemia la situación de los que viajan "a dedo" es sumamente complicado debido a los temores por el contacto con personas desconocidas.
Menos tránsito de vehículos, poca frecuencia en colectivos interurbanos, son algunos de los problemas que tienen aquellos que deben viajar diariamente recorriendo varios kilómetros.
De cara al inicio del ciclo lectivo que podría ser de manera presencial, se generan temores de quienes tienen esta modalidad para transportarse.
Mariana Ocampo es personal de salud que viaja desde Gualeguaychú a Islas del Ibicuy. Su viaje comienza a las 5 de la mañana, horario en el que sale de su casa y camina hasta el acceso sur para embarcarse a dedo. Según relata “hay ocasiones en las cuales debe hacer “doble o triple dedo” para llegar a su lugar de trabajo. Incluso, hay veces que el viaje hasta el centro de salud donde trabaja le lleva 5 o 6 horas, lo que provoca que llegue tarde y para compensar deba quedarse más horas. Por ende la llegada a su casa se atrasa.
El contexto de pandemia agudizó la situación de las mujeres que se trasladan a dedo a sus trabajos, que también debieron ejercer de maestras full time para sus hijos. Las largas jornadas laborales y las demandas de las actividades domésticas y familiares hacen que el año 2020 haya sido realmente agotador para estas mujeres.
Sin embargo, a pesar del sacrificio que supone este estilo de vida, Mariana se mantiene positiva y sostiene “hay que laburar, no queda otra”. Por otro lado, resalta y derriba los prejuicios que se tienen con respecto a los camioneros “Se cuidan mucho, incluso más que nosotros” afirma Mariana.
Actualmente, Mariana viaja dos días a la semana y cumple jornada completa. Sin embargo, advierte que cuando vuelva a la normalidad deberá volver a viajar de lunes a viernes.