Pero de acuerdo con el neurocientífico Fernando Louzada, de la Universidad de Harvard y coordinador del Laboratorio de Cronobiología Humana de la Universidad Federal de Paraná, Brasil; nadie debería estar en la escuela a las 7:00 a.m. Esto se debe a que la falta de sueño puede tener efectos nocivos en el cuerpo y dar lugar a un bajo rendimiento escolar, aumento de peso, depresión y menor rendimiento en la actividad física.
En los últimos años, varios estudios han examinado los cerebros de las personas que se despiertan muy temprano a estudiar, y la conclusión general es: la calidad del sueño es esencial para el aprendizaje, la generación de ideas, la creatividad y la capacidad para resolver problemas. Esto se debe a que es esto lo que ayuda a consolidar los recuerdos y también a estimular la cognición.
Estudios anteriores también han demostrado que el sueño ayuda en la formación de la memoria declarativa (es decir: nombres, fechas, hechos, lugares, eventos) y también en la memoria de procedimiento. Por ejemplo, cuando se lleva a cabo una tarea motora, por ejemplo, digitar y nos quedamos dormidos, después de dormir lo vamos a hacer mejor.
De acuerdo con Louzada para los chicos, lo ideal es que hagan la siesta y que estudien en dos turnos, es decir, estudiar de 9:00 a 12:00 y de 14:00 a 17:00
En la mayoría de países escandinavos los horarios de estudio son similares; sin embargo, en los países latinoamericanos, la tendencia es comenzar clases a las 7:00 a.m. o antes, y esto puede deberse a que la mayoría de personas comienzan a trabajar a esa hora, así que por ende, necesitan que sus hijos también estén en la escuela a esa hora.