Había nacido en Gualeguaychú Entre Ríos el 22 de noviembre de 1939, sus padres fueron Lola Coronel y Antonio Lapalma y creció junto a su hermana Susana a quien además del amor fraternal La Unión una entrañable compañerismo.
En su adolescencia fue un excelente atleta y nadadora a tal punto que el gobierno de Entre Ríos le entregó una beca para estudiar en la ciudad de La Plata, cabe mencionar que a los 16 años ya se había recibido de maestra. En La Plata vivió junto a sus tíos Carlos Galloso y Cristina Lapalma, quienes residían en el Hotel Provincial.
Tras estudiar durante algún tiempo Filosofía ingreso a Derecho y a los 21 años egresó de la Universidad Nacional de La Plata como abogada; solía expresar gran admiración por uno de sus grandes profesores, el doctor Alfredo Galletti. Desde muy joven, se desempeñó en su profesión, además fue jefa del Registro Civil de San Francisco Solano y en dos oportunidades, Defensora Ciudadana de La Plata fue la primera mujer en desempeñar este rol en la Argentina.
Siempre se interesó por la política y le imprimió a cada una de sus actividades un claro compromiso con el prójimo y su mirada feminista para luchar por la igualdad de oportunidades. Integró la Asociación Internacional de Mujeres de Carrera Jurídica. Hasta los 75 años desarrollo con pasión la carrera docente en las materias Historia Constitucional y Derecho Político; además fue consejera superior de la Universidad Nacional de La Plata.
En su entorno se destacó su militancia en favor de los Derechos Humanos aún en épocas de la dictadura, en ese ámbito estableció vínculos estrechos con integrantes de madres de Plaza de Mayo como Adelina Alayes, Nora Centeno y Nelva, Falcone.
En 1968 se casó con Jorge Rogowski, de la unión nacieron sus hijos Diana, Cintia y Sergio, quienes con los años le dieron cinco nietos que fueron su debilidad.
“Monse” como la llamaban sus allegados fue una apasionada por los viajes y pudo hacerlo hasta por los lugares más recónditos. También disfrutó de los grupos de lectura y de los encuentros con amigos.
Fuente: El Día - La Plata