Después de leer un pasaje de la carta de San Pablo a los Gálatas (Gal. 5,13-15) y proclamar el salmo 14, Mons. Zordán recordó que en el Acta de la Independencia se consigna: “…invocando al Eterno que preside al universo”. “Por fidelidad a la historia y a nuestros mayores, seguimos poniendo a Dios en medio de nuestra vida y de nuestro entramado social; y seguimos pidiéndole que nos ayude y acompañe”, dijo Zordán.
Luego se basó en las palabras de San Pablo: “Ustedes han sido llamados para vivir en libertad”, indicando que “la libertad es nuestra vocación; es un proceso que comenzó aquel 9 de julio y nos toca continuar.
A continuación, expresó que el “mandamiento del amor al prójimo, en dimensión social debe traducirse y entenderse por “amistad social”.
La Amistad social, dijo, “se construye desde la honradez, la justicia, las intenciones leales, las palabras constructivas. Evita la calumnia y el hablar mal de los otros, aunque no sean nuestros amigos. Hace capaz de devolver bien por mal y, más todavía, transformar el mal a fuerza de bien. Hace capaz de mantener la palabra dada aunque cueste. Hace capaz de construir relaciones amigables con los vecinos. No admira, ni aplaude, ni envidia a los deshonestos”.
También dijo Zordán que la amistad social “es capaz de desterrar la cultura de la voracidad que nos hace insaciables en dinero, cargos, puestos, honores…, y la cultura del descarte, que deja al borde del camino a los menos pudientes. Ayuda a superar la lógica de la dádiva que termina siendo un mecanismo de manipulación de la voluntad de la gente, generalmente de los más pobres; y también el método del enriquecimiento, a veces exorbitado, a costa de los otros”.
“Hoy le decimos a Jesús, Señor de la historia, no podemos solos; “te necesitamos” para ser constructores de la libertad con un serio compromiso por la amistad social” concluyó el obispo, rezando la oración por la Patria.