HOGAR DE CRISTO

El Hogar de Cristo de Gualeguaychú trata de sobrevivir en medio del grave retraso de los fondos nacionales

Asiste a unas 300 personas por mes. Al borde del cierre la casa para personas con problemas mentales.

13 Abr, 2026, 10:44 AM

El Hogar de Cristo de Gualeguaychu, que asiste a unas 300 personas vulnerables, trata de sobrevivir en medio del grave retraso de los fondos mensuales que debe enviar la Sedronar, Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina.

 

Zulma Albornoz, desde el Hogar de Cristo, manifestó en RADIO MÁXIMA que el 95 de los fondos para sostener la institución son de la Sedronar, y que en estas semanas se ha apostado a la solidaridad para subsistir.

 

“La situación no ha variado casi nada, seguimos prácticamente con la misma incertidumbre. Hace dos semanas más o menos se recibió un pago de diciembre, un solo mes que entró y hasta ahora no se han recibido más fondos, y no sabemos cuándo se va a recibir”, explicó.

 

Agregó que “esto sirve para paliar mínimamente la situación para comestibles, gastos de gas, para acompañar la masa humana que acompañamos. Son 300 personas que se acompañan con las casas convivenciales y la primera infancia. Nos vamos manejando con la solidaridad de la gente, que ha sido importante, tenemos una cuenta para hacer un aporte, aunque sea mínimo, nos vamos manejando con donaciones, solidaridad, parroquias que han hecho ferias, a cuentagotas, con el espíritu de los referentes que nos hemos puesto el tema sobre el hombro”.

 

Posible perjuicio a personas con problemas mentales

Zulma Albornoz manifestó que “estamos viendo un achique de la casa para personas con problemas mentales, las tendremos que reubicar. No se puede continuar. Es lo que uno no quiere hacer, Dios quiera pueda tener una solución o tener un panorama más claro. Nos preocupa lo que se viene, el invierno. Lo que para nosotros es algo común como bañarnos o tomar algo caliente, hay gente que no lo tiene. Estamos viendo cómo nos podemos reinventar ante esta situación. Ahí hay personas que tienen padecimientos mentales, no son muchas, pero hay que reubicarlas. No queríamos llegar a eso. Esas personas no tienen dónde vivir y viven ahí. Nosotros atendemos a personas y familias muy vulnerables, que por ahí tienen una persona con discapacidad, pero no les alcanza para pagar un alquiler y común”.

 

Añadió Zulma que “no debemos sacar el foco nuestro, que es acompañar a las personas en forma integral. A las casas convivenciales las continuamos, cada una con 10 a 12 personas, hay quienes no concurrieron a la primaria, o que tienen el secundario inconcluso, para que puedan insertarse en la sociedad. Es muy importante, no queremos que se detenga la educación”.

 

Sobre la situación, contó que “hablamos con el Municipio, con la Provincia, sin ser catastróficos pero no sabemos dónde vamos a ir a parar. Necesitamos respirar un poquito y ver cómo seguimos. En estos días, varios influencers prestaron su voz y su rostro para colaborar, hay gente que nos quiere ayudar”.

 

“No sabés por dónde achicar, hay que ser muy cuidadosos porque cada vida es importante”, sintetizó.

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