Fuertes golpes, azotes contra objetos, quemaduras y sarnas infectadas surgen de la autopsia al cuerpo del niño asesinado.
El médico forense Marcelo Benetti estuvo a cargo de la misma y trabajó unas cuatro horas en el análisis pormenorizado del cuerpito del niño.
RADIO MÁXIMA pudo saber que el niño presentaba lesiones agudas, recientes y antiguas en todas partes del cuerpo.
También tenía signos de sarnas evolucionadas, con zonas infectadas, lo que indica la falta de cuidado y aseo.
El niño presentaba golpes en la cabeza, algunos directos y otros que podrían deberse a azotadas contra algo. Los golpes estaban en la frente, el rostro y sus ojitos estaban muy hinchados.
No tenía quebraduras pero si presentaba quemaduras con cigarrillos y también una quemadura antigua que figuraba en su historia clínica del hospital
La pérdida de conocimiento provocó que el contenido gástrico se fuera a la parte respiratoria. Tahiel muere asfixiado por su propio contenido gástrico.
Así el niño entró en coma y perdió los reflejos fisiológicos naturales. Luego ingresó al hospital Centenario sin signos vitales.