Ríos agregó que por la noche cuatro empleados de Tránsito llegaron para empujar el auto mal estacionado para permitir la utilización del garaje. “Burocracia o falta de empatía?”, se preguntó Ríos.
“Habría que tener un ojo biónico para detectar todas las falencias. Eran las 19 y un auto estaba estacionado en el garaje, así que estacione el mío adelante, se hicieron las 21 y el auto seguía, yo quería entrar mi auto”, relata el vecino.
En este contexto, Mario decidió llamar a tránsito que se acercó al lugar y labró la multa, pero dijeron que no podían mover el vehículo a pesar de que el vecino quería guardar el suyo.
“Les dije si tenían la grúa y me dijeron que no les andaba, pero tenían un servicio tercerizado que estaba arribando”.
A pesar de que la grúa privada estaba disponible debían abonarla para que hiciera el trabajo y en vez de resolver el monto con el infractor, desde tránsito se acercaron con una camioneta perteneciente al área y movieron el vehículo para que el vecino pudiera ingresar a su casa con el auto.
Al respecto, Ríos manifestó: “Me sorprende la falta de respuestas que tienen desde tránsito ¿Cómo no hay una respuesta más rápida si es sencillo? Nosotros pagamos los impuestos municipales y provinciales y veo que hay una descoordinación y una anarquía grande con respecto a muchas cosas”.
“Estuve como 5 horas con el auto en su garaje. No puede ser que los mismo empleados estuvieran empujando el auto, y lo hicieron porque yo insistí porque me decían que no podían hacer nada”.