Héctor vive en inmediaciones de Goldaracena y explicó que “ayer esperábamos un pico a la 1 de la tarde, y fue verdad. Quedamos en 4:33 metros, estábamos a la expectativa y después comenzó a bajar”.
El vecino vive en el hogar desde 1965 con su hermano y su madre, una mujer de 93 años y, al respecto de cómo toma la situación, señaló: “Ella está consciente de todo lo que pasa y está tranquila”, tenemos cómo sacarla en silla de ruedas en el caso de que el agua suba”.
Hoy el agua permanece a la altura del cordón de la vereda y observa que, por el momento, no alcanza la altura para ingresar a su domicilio. “Para que llegue al piso de mi casa, tiene que estar 4.45 metros”, sostuvo.
Por otro lado, Horacio, también vecino de la zona, contó que desde hace 25 años vive en el lugar. Comparó la situación actual con la crecida del año 2016, cuando la inundación alcanzó alturas preocupantes.
Se mostró tranquilo, y asegura que “ya estamos acostumbrados a esto. Pero ahora estamos seguros de que va bajando”, manifestó.