"El lunes a la tarde vi por última vez a Wagner", dijo el dueño del lavadero donde hallaron el auto

Nestor Pavón, empleador del principal sospechoso en el caso Micaela, dijo a RADIO MÁXIMA que "estuvo con Wagner hasta casi las 2 y media de la mañana del sábado y que después no se presentó a trabajar".

5 Abr, 2017, 21:49 PM
El auto sospechoso en el lavadero

Mientras Sebastián Wagner, alias “Melli”, sigue siendo intensamente buscado por la Policía en relación con la desaparición de Micaela García, el propietario del lavadero y gomería donde el sospechoso trabajaba, Nestor “Miyo” Pavón, brindó declaraciones en RADIO MAXIMA.

 

 

 

 

 

 

 

Pavón dijo que “el sábado Wagner ya no vino a trabajar y su mujer me mandó un mensaje diciéndome que estaba descompuesto, pero el sábado por la noche vino a cobrar la semana y me pidió disculpas por no haber asistido al trabajo por sentirse mal, no se le veía nada raro y estaba tranquilo. El lunes a la mañana vino a trabajar pero no andaba bien, a la tarde vino y se fue y ya no lo vi más”.

 

 

 

 

 

 

 

Asimismo Pavón relató que “según la mujer de Wagner, el martes a las 3 y media de la mañana le dijo que venía a lavar un camión y llegó hasta acá en el auto, pero nosotros no lo vimos en todo el día, y el auto lo dejó acá al costado del lado de afuera y con las llaves puestas”.

 

 

 

 

 

 

 

El dueño del lavadero indicó que “Wagner me había comentado que tenía problemas con su mujer y hacía días que estaba bajoneado, me decía que lo tenía cansado porque lo tenía como preso en la casa. El viernes a la noche, como lo ví bastante mal decidí invitarlo a cenar y por eso fui con el y un hijo mío de 13 años a un comedor. Estuvimos casi desde las 11,30 de la noche como hasta las 2,30 de la mañana. Nos encontramos en el comedor y después él nos llevó en el coche, nos dejó en casa y me dijo que si la mujer no lo dejaba entrar a su casa se iba a quedar a dormir en el lavadero”.

 

 

 

Al ser consultado por el tiempo que llevaba trabajando en el lugar, Pavón dijo que “dos meses y medio, tres. Le di trabajo, y algunos días después me contó que había tenido una causa, que ya había pagado y que estaba en libertad, que tenía que ir al sicólogo y demás. Yo no tuve problemas mientras el cumpliera. Nunca le pregunté que había hecho, no sabía”.

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CASO MICAELA