Salatino había cumplido 80 años el 21 de septiembre pasado y marcó una época como periodista dedicado a la cobertura del tenis profesional, una tarea con la que recorrió el mundo durante décadas. Seguía brindando toda la información por radio La Red día a día sobre los argentinos en el circuito y lo mejor de cada torneo. La noticia que se conoció es que sufrió un paro cardíaco, mientras se preparaba para una operación de cadera a la que iba a someterse la próxima semana.
Con más de 40 años de trayectoria, “Salata” -como se lo conocía- se había retirado de la cobertura en vivo de los torneos en Wimbledon 2022. Sin embargo, pese a su anuncio, retornó para las finales de la Copa Davis en noviembre pasado, en Bologna. Casi una despedida. Esa fue su última gran cobertura.
Asimismo, se desempeñó durante años como columnista de tenis en Competencia, el programa deportivo líder de audiencia que conducía Víctor Hugo Morales en Radio Continental.
“Tengo seis stents, me detectaron EPOC, hay también dificultades para caminar. Por eso dejé de ir a los torneos. Me gustaría ir de nuevo, pero de otra manera, no a trabajar 12 horas como hice siempre en los grandes torneos”, describió Salatino en una entrevista con LA NACION en junio del año pasado. Meses después, sin embargo, se lo vería en la última Copa Davis disputada.
Su pasión por el tenis no fue casual. Salatino se crio desde la cuna en aquel mundo de canchas de polvo de ladrillo. “Mi mamá me llevaba en el moisés cuando iba a verlo jugar a mi padre”, recordaba el periodista. Su padre Carlos Vicente, era un aficionado que jugaba hacia fines de 1945, en Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque.
“Yo quería ser jugador de básquet, porque Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque era el mejor equipo de la Argentina y la base del campeón del mundo del 50. Oscar Furlong, que era muy amigo de papá, le dice a mi mamá: “Mira, va a ser petiso para jugar al básquet. ¿Por qué no juega al tenis? Tiene condiciones”, recordaba Salatino sobre sus primeros pasos en el mundo de las raquetas, cuando tenía sólo cinco años.
“A los 11 empecé a competir. Me vio Alejo Russell, que trabajaba en Slazenger y mi padre era importador de Slazenger. “Ché, tu hijo juega bien, ¿no querés que lo lleve al Buenos Aires? Yo lo hago entrar”. Y ahí arranqué“, reveló. Así, seguiría los pasos de su padre como tenista amateur hasta sus 39 años, que firmó su retiro jugando un partido contra Enrique Morea. A partir de ese momento, Salatino continuó cultivando su carrera profesional desde el rol de comunicador.
Fue más que tenis Guillermo, tocayo de un ícono argentino de la disciplina, Vilas, al que reconocía por lo que generó en el país a partir de sus éxitos y su preparación física. Tuvieron una vida “de amor y odio”, como lo describía “Salata”, que lo conoció cuando el marplatense tenía 10 años. En los ´80 se enemistaron, durante unos 20 años.
“Una noche lo llevaron a Video Showy le hicieron una entrevista muy polémica. Y Vilas dijo que la había programado yo, quien justamente estaba en contra de esa nota y no la quise hacer. Más tarde, llamó a La Prensa, donde yo escribía, y a Canal 9 para que me echaran“, recordó aquel momento. En el medio hubo una negociación para que Vilas participara de un evento por un millón de dólares del que participaron dos empresarios y el tenista “donó el importe del auspicio de la vincha, unos 60.000 dólares”, sostenía Salta. El periodista quedó en medio de todo eso, que recrea con mucho detalle en uno de sus libros, Séptimo Game, tras la derrota de Vilas y Clerc. En 2000 la amistad resurgió, tras un acercamiento generado por el tenista en un evento que compartían.
Al momento de su muerte, Salatino contaba con un amplio museo personal con recuerdos, incluyendo zapatillas de Juan Martín Del Potro, una raqueta de Gastón Gaudio y la bolsa de palos de Roberto De Vicenzo, entre otros objetos. El golf era otra de sus pasiones. Además, una raqueta que le regaló Gabriela Sabatini en el Masters 1994, con una historia especial detrás: se la ganó en una apuesta. La utilizó para la sesión de fotos en esa última entrevista con LA NACION.
Su muerte generó gran conmoción en el ámbito del periodismo deportivo, sobre todo el relacionado con el circuito del tenis, incluyendo colegas. De hecho, desde la Asociación Argentina de Tenis (AAT) difundieron un comunicado lamentando la noticia y enviaron sus condolencias a familiares y allegados.
“Es un día triste para todos nosotros: a los 80 años, falleció Guillermo Salatino, un periodista que marcó el camino de muchas generaciones de profesionales y que amplió la cobertura del tenis argentino a todo el mundo”, manifestaron desde la Asociación.
“Aunque en 2022 había anunciado que no volvería a viajar, el año pasado estuvo presente en dos de las series de Copa Davis disputadas por Argentina fuera del país, en Groningen y Bolonia. Te vamos a extrañar, Salata. Gracias por difundir nuestro deporte durante casi medio siglo. Desde la AAT enviamos nuestras sinceras condolencias a sus familiares y amigos”, expresaron.
Fuente: Diario La Nación