COLUMNA

Enfermedad cardiovascular en mujeres: factores de riesgo tradicionales y específicos

Columna del médico cardiólogo Iván Gómez sobre riesgos para mujeres en salud cardiovascular.

1 Feb, 2026, 09:38 AM

INTRODUCCIÓN

 

Según la OMS, las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte no traumática a nivel mundial. En Estados Unidos y Europa, las ECV causan más muertes que el cáncer de mama, cáncer de pulmón y las enfermedades pulmonares crónicas juntas.

 

En 2021, el 47% de las muertes por eventos cardiovasculares ocurrió en mujeres, siendo las causas más frecuentes: el Infarto Agudo de Miocardio (IAM), la Insuficiencia Cardíaca y el ACV; esto demuestra un aumento en las tasas de mortalidad por enfermedades isquémicas del corazón en mujeres jóvenes (entre 35 y 54 años) en contraste con el descenso registrado en hombres de la misma edad. Ante esta situación, la propuesta desde la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), en consonancia con la propuesta a nivel global, es promover y aumentar el conocimiento sobre estas enfermedades en mujeres de dicho rango etario, con el objetivo de mejorar la atención médica y reducir la mortalidad en esta población.

 

FACTORES DE RIESGO TRADICIONALES

 

*Diabetes

La principal causa de muerte en personas diabéticas es la enfermedad cardiovascular, sin embargo, las mujeres que padecen diabetes tipo 1 o tipo 2 tienen mayor riesgo de presentar un infarto, insuficiencia cardíaca o ACV en comparación con hombres diabéticos.

 

Un estudio prospectivo poblacional de Biobank del Reino Unido que incluyó a 471.998 personas (56% mujeres) mostró un 50% de riesgo excesivo de eventos cardiovasculares en mujeres en relación con hombres. (Sex differences in risk factors for myocardial infarction: cohort study of UK Biobank participants. BMJ 2018; 363:k4247).

 

Es importante considerar el Índice de Masa Corporal (IMC), ya que las mujeres con diabetes suelen tener un IMC más alto que los hombres, lo que las expone a una mayor resistencia a la insulina y disfunción metabólica. Esto se ha propuesto como causa de la disfunción endotelial que puede agravar la presentación de enfermedades cardiovasculares.

 

*Hipertensión

 

La HTA es el factor de riesgo más prevalente, si bien las mujeres presentan menor incidencia que los hombres entre los 43 y 46 años, hay una reversión de este dato entre los 61 a 64 años, donde las mujeres con HTA superan a los hombres.

 

Pese a que es una enfermedad que incrementa con la edad en ambos sexos, en las mujeres longevas se evidencia un mayor incremento de la HTA sistólica. Esto explica las diferencias en la fisiopatología y la respuesta al tratamiento entre hombres y mujeres. La HTA en mujeres aumenta el riesgo de insuficiencia cardíaca con FEY preservada y de ACV.

 

Con respecto a la mujer, es importante considerar los efectos de los anticonceptivos orales, ya que influyen en el riesgo de HTA. Un estudio demostró un aumento del 13% en el riesgo de HTA cada 5 años de uso. No todos los anticonceptivos orales presentan el mismo riesgo; los de mayor riesgo son los de 2da y 3ra generación, mientras que los de progestágenos de 4ta generación parecen no aumentar el riesgo.

 

 

*Dislipidemia

 

Los niveles generales de colesterol son más altos en mujeres en comparación con los hombres, según los datos de NHANES de 2017 a 2020, 190 mg/Dl frente a 183,9 mg/dL. (2025 heart disease and stroke statistics: a report of us and global data from the American Heart Association. Circulation 2025; 151:e41 –660).

 

Se sabe que el subtratamiento de la dislipidemia en mujeres tanto en prevención primaria como secundaria es una complicación. Además, tienen más probabilidades de rechazar las estatinas o suspender los tratamientos debido a los efectos secundarios.

 

El colesterol malo (LDL) aumenta durante la transición menopaúsica, al igual que la lipoproteína A, en comparación con los hombres.

 

*Obesidad

 

La obesidad definida como IMC mayor a 30 es denominada la nueva pandemia. Es una enfermedad crónica y un factor de riesgo cardiovascular. Estudios demostraron que mujeres con un IMC mayor a 35 tenían 40 veces más probabilidades de desarrollar DBT tipo 2 en comparación con aquellas con IMC menor a 23. Además, el ismorfismo sexual con el patrón de distribución de grasa ectópica a nivel abdominal, pericardio y cervical se asocia a mayor riesgo de ECV en mujeres que en hombres.

 

*Enfermedades autoinmunes

 

Las enfermedades autoinmunes son más frecuentes en mujeres y pueden acelerar la aterosclerosis. Estudios comparativos han demostrado que las mujeres afectadas por enfermedades autoinmunes tienen una mayor incidencia de ECV.

 

*Migrañas

 

Las migrañas son la tercera afección más prevalente del mundo y afectan de manera desproporcionada a las mujeres, aproximadamente en una proporción de 2/3. Un estudio estadounidense sobre la prevalencia y prevención de la migraña que examinó a 120.000 hogares en EE. UU. Demostró una fuerte asociación de migrañas (con o sin aura) como factor de riesgo de ECV (Migraine and cardiovascular disease: a population-based study. Neurology 2010; 74:628–35.)

 

 

FACTORES DE RIESGO RELACIONADOS AL ESTILO DE VIDA

 

Tabaquismo

 

El uso de tabaco sigue siendo la principal causa de muerte cardiovascular prevenible en el mundo.

 

Aunque la prevalencia del tabaquismo es menor en mujeres en comparación con hombres, puede ser más perjudicial.

 

Las mujeres que fuman mueren 14,5 años antes que las no fumadoras, mientras que los hombres que fuman mueren 13,2 años antes que los no fumadores. El uso combinado de anticonceptivos orales y el consumo de cigarrillos aumenta aún más el riesgo de IAM atribuido a los efectos protrombóticos de ambas sustancias.

 

Actividad física

 

La actividad física se asocia a una mejora de la salud cardiovascular. Pero la inactividad física es cada vez más común. Las mujeres tienen menos probabilidades de poder cumplir las metas de recomendaciones globales con respecto a la actividad física (20% vs 28%). En un estudio con más de 400.000 adultos, las mujeres obtuvieron mejores resultados en la reducción del riesgo de mortalidad en comparación con los hombres con la misma dosis de actividad física. (Sex differences in association of physical activity with allcause and cardiovascular mortality. J Am Coll Cardiol 2024; 83:783–93.)

 

Nutrición

 

Las recomendaciones dietéticas para preservar la salud cardiovascular son las mismas tanto para mujeres como para hombres, pero hay evidencias de diferencias específicas por sexo en los beneficios de la ingesta dietética. En el estudio de NHANES, una muestra representativa de la población estadounidense demostró que las mujeres se beneficiaban más de una dieta saludable que los hombres, con un menor riesgo de mortalidad. La asociación entre una alta ingesta de potasio y una menor proporción sodiopotasio se tradujo en una reducción más fuerte de la mortalidad en mujeres en comparación con los hombres.

 

Sueño

 

Dormir lo suficiente está inversamente asociado con las ECV y sus factores de riesgo. Actualmente en la población mundial hay un aumento del sueño insuficiente (menos de 7 horas), los adultos que reportan alteraciones en el sueño en su mayoría son mujeres. El sueño insuficiente se asocia con inflamación excesiva, y a aumentos de IL-6, PCR y fibrinógeno en mujeres, pero no en hombres. El síndrome de apnea-hipoapnea obstructiva del sueño (SAHOS) puede alterar el sueño y afectar la calidad de este, además de estar asociada a un mayor riesgo de ECV. Aunque la prevalencia de SAHOS es mayor en hombres la apnea del sueño no tratada en mujeres se asocia con un riesgo 3,5 veces mayor de morir por ECV.

 

POTENCIADORES DE RIESGO CARDIOVASCULARES ESPECÍFICOS EN MUJERES.

 

Son condiciones específicas relacionadas al sexo que afectan únicamente a la mujer. Estos factores pueden dividirse en forma esquemática en:

▪ Relacionados a factores reproductivos (ciclo menstrual, infertilidad y SOP)

▪ Relacionados al útero (endometriosis y leiomiomas)

▪ Relacionados al embarazo.

 

ESTRATEGIAS PARA LA PREVENCIÓN Y DETECCIÓN TEMPRANA DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR

 

Abarcar la prevención cardiovascular en mujeres premenopáusicas resulta complejo por falta de screaning en situaciones de riesgo que muchas veces están presentes, pero no son reconocidas o interpretadas como tales, tanto por el sistema de salud como las propias pacientes. El esfuerzo debe estar enfocado en el diagnóstico precoz de enfermedad la aterosclerótica ya que puede estar presente en mujeres desde temprana edad.

 

Screaning de enfermedad cardiovascular en mujeres en distintas etapas de la vida.

 

La transición menopáusica genera cambios dramáticos en los riesgos de las mujeres, como aumento de la presión arterial, el peso, lípidos (LPa). El tamizaje regular se recomienda tanto en mujeres jóvenes como mayores, realizando estudios cada 1 a 5 años según el riesgo basal. El concepto actual es la intervención temprana y la prevención a lo largo de la vida, aunque cuesta la adherencia.

 

Es importante poner énfasis en el control del embarazo, ya que representa una fase crítica que permite predecir complicaciones propias del embarazo como diabetes gestacional, preclamsia, entre otros, y anticipar futuros riesgos cardiovasculares.

 

Las mujeres con enfermedades autoinmunes crónicas (LES, AR, Sjogren) constituyen un grupo de alto riesgo, al igual que aquellas portadoras de enfermedades inflamatorias como endometriosis y dismenorrea. Estos estados deben ser detectados por los especialistas en ginecología, que generalmente son los que más contacto médico tienen con las menores de 40 años.

 

La educación de la mujer perimenopáusica juega un papel fundamental, informándola sobre lo que se espera en esta etapa de su vida y como detectar tempranamente signos o síntomas para aplicar la prevención cardiovascular. Las mujeres deben comprender los cambios que ocurren con la menopausia y la edad en la presión arterial, el peso y los lípidos, esto solo toma unos minutos en la consulta médica rutinaria y permite mejor adaptación y aceptación a las propuestas de cambios en el estilo de vida.

 

Uso de diagnóstico por imagen para detección de enfermedad ateroesclerótica asintomática en mujeres.

 

Resultan especialmente útil para quienes presentan una categoría intermedia de riesgo en los scores de riesgo preformados que existen (que se sabe que presentan una importante infraestimación de riesgo en mujeres, debido a inconvenientes metodológicos).

 

Existe evidencia a favor del score de calcio en tomografía coronaria para clasificación de riesgo, incluso cuando la cuantificación de este score da mayor a 100 resulta un potente predictor de evento cardiovascular. Además, inclina la balanza hacia el tratamiento farmacológico con antilipídicos.

 

También se pueden utilizar los datos emergentes de la calcificación arterial de la arteria mamaria que se evidencia generalmente en la mamografía.

 

Otras técnicas que resultan útiles son la ultrasonografía de los grandes grupos vasculares, como el Doppler carotídeo y de arterias femorales que resultan fácilmente accesibles. Se están estudiando distintas estrategias de screening para poder recategorizar el perfil de riesgo en base a los hallazgos de placas de ateromas en dichos territorios. El principal factor a tener en cuenta es el costo de dichos estudios, no obstante, a largo plazo podrían resultar en grandes ahorros para el sistema de salud.

 

Enfoque multidisciplinario en la detección de riesgos. Todos los centros de atención a la mujer deberían evolucionar hacia la inclusión de especialidades que puedan valorar el riesgo global de las usuarias de dichos servicios (diabetólogos, reumatólogos, cardiólogos, infectólogos, ginecólogos).

 

Esta conjunción podría atraer a una atención de tipo colaborativa que optimice la salud de la mujer.

 

CAMBIO DE PERSPECTIVA

 

El enfoque histórico de la enfermedad cardiovascular estaba puesto sobre la mujer postmenopáusica, sin embargo, la evidencia demuestra que estamos llegando tarde.

 

Dado que las intervenciones tardías no logran revertir el proceso de enfermedad, es necesario cambiar el paradigma y trabajar de manera proactiva sobre políticas de salud poblacional y gubernamental que sitúen a la mujer en el centro de propuestas de prevención y cambios del estilo de vida.

 

CONCLUSIONES

 

La principal causa de muerte por enfermedades en mujeres es la enfermedad cardiovascular. Un hecho poco difundido lo cual genera una pobre conciencia de la enfermedad. Esta falta de educación conduce a diagnósticos fallidos y a una falla en la prevención cardiovascular.

 

Desde la Sociedad Argentina de Cardiología, creemos que es necesario un enfoque más proactivo y más temprano en las edades de las mujeres para lograr evitar eventos graves. Los momentos claves en la mujer serian la juventud (menor a 35 años), el embarazo y la perimenopausia.

 

 

Traducido y adaptado por Iván Agustín Gómez médico cardiólogo

- Presidente SAC RIO URUGUAY 2026.

- Médico de guardia del Servicio de Terapia intensiva/UCO de Hospital

Centenario Gualeguaychú.

- Atención en consultorios CEMECOR, Gualeguaychú.

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