ILa fiscal Martina Cedrés habló en RADIO MÁXIMA sobre los 14 allanamientos realizados desde el viernes en Gualeguaychú, Pueblo Belgrano y Urdinarrain, que incluyó la Unidad Penal 9 y que terminó con 9 detenciones. Destacó que hay uso permitido de celulares a internos, se detectó compra de droga con transferencias y también se secuestraron armas.
La fiscal reseñó que “la causa se inicia con la detención en la vía pública, el 30 de julio, por personal de Comisaría Tercera, de dos personas que tenían droga en su poder. De allí surgen que estaban relacionados entre ellos con otros puntos de venta que estaban pegados, y que uno de ellos estaba coordinado por un interno de la Unidad Penal 9 de Gualeguaychú, donde organizaba y daba directivas para la venta que se hacía afuera. Está condenado por una causa de narcomenudeo y era consultada su opinión sobre qué se vendía, cómo se vendía y a cuánto se vendía”.
Contó también que “la comunicación con la gente de afuera, el interno la hacía con un teléfono celular y entiendo que también recibía visitas de su pareja y a veces le enviaban por familiares o visitas de otros internos, algunas cosas que solicitaba, porque también ingresaba y vendía algunas dosis dentro del penal”.
Cárcel difícil de controlar
Explicó sobre la unidad penitenciaria que “el personal de la Unidad Penal hace requisas frecuentes, y ahora nos entregaron algunos teléfonos secuestrados. El ingreso de chips, cosas que son miniatura y droga que pasa en un cuerpo, es difícil de detectar porque son pequeñas dosis, ingresadas por personas que no forman parte del personal. Allí ingresan otras personas por talleres, educación, y hay más de 600 internos y se hace complicado investigar. De esta investigación, no tenemos participación de ningún funcionario o del personal. El flujo de personas, las salidas al hospital hacen que sea altísimo el volumen de salidas y de ingresos…”.
Aclaró que “los 14 allanamientos están vinculados, aunque no implica que dependieran de una sola persona. Estaban relacionados entre ellos y tenían comunicación, incluso algunos acuerdos para efectuar las ventas”.
Detalló asimismo que “no está relacionado directamente el kiosco de Urdinarrain, tampoco en Los Espinillos, pero la mayoría guarda relación con parentescos. Se hizo uno cerca del corsódromo de un domicilio relacionado con Urdinarrain, uno en Pueblo Belgrano y el resto en Clavarino al fondo, Cervantes, más cercanas al río por la parte Este…”.
“Son nueve detenidos, les vamos a tomar declaración de imputados y la medida que se solicite depende de la edad, si tienen hijos menores a cargo y esas circunstancias. Hay tres mujeres en Comisaría del Menor y la Mujer, un menor imputable mayor de 16 años, y otra detención que se produjo en la madrugada, una persona que primeramente no se había encontrado en el domicilio. Hay dos personas que se requisaron en la Unidad Penal y quedaron sujetas a la causa. El resto está en Jefatura Departamental”, precisó Martina Cedrés.
Festival de celulares
La fiscal remarcó que “el hecho de la autorización en la pandemia para tener teléfonos celulares para que los internos se pudieran comunicar con las familias, porque no podía haber acercamientos familiares, hizo que hoy demanden amplitud horaria para comunicarse, y es difícil tener un control si están hablando desde las 8 de la mañana hasta las 10 de la noche. Hace unos pocos días los presos federales pidieron un mayor rango horario y entiendo que les fue concedido. Esto implica una mayor dificultad de control para el personal de la Unidad Penal. Y hay pocas herramientas para poder efectuar los controles”.
Reveló además que “se encontró dinero, pero también se realizaban bastantes ventas, hoy en día muchas transferencias por billeteras virtuales”, y agregó que “había muchas dosis que se vendían entre 2 mil y 5 mil pesos”.
Acotó que “hay armas secuestradas en diferentes domicilios, hay que ver si están registradas a nombre de alguien, eso surgirá en la investigación”.
Las fuerzas participantes
Las medidas fueron realizadas de manera conjunta por la División Drogas Peligrosas Gualeguaychú, dependiente de la Dirección General de Drogas Peligrosas de la Policía de Entre Ríos, y la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales Gualeguaychú de Gendarmería Nacional, contando además con el apoyo de ESGUAYCHÚ, ESCOLUGUAY, UNIDROCONCORDIA y URIGUAYCHÚ.
El importante despliegue operativo contó con la participación de las Divisiones Drogas Peligrosas de Tala, Victoria, Uruguay, Nogoyá y Paraná, bajo la coordinación de la Dirección General de Drogas Peligrosas, sumándose además los grupos especiales intervinientes de ambas fuerzas.
Todas las medidas fueron ejecutadas bajo la misión táctica de los Grupos Especiales, con intervención de efectivos especializados de las distintas Divisiones Drogas Peligrosas, la Compañía de Operaciones Especiales (C.O.E.) y los Grupos Especiales de Gendarmería Nacional, garantizando la seguridad y el desarrollo simultáneo de los procedimientos.
Durante los allanamientos se procedió al secuestro de más de 300 gramos de cocaína y casi 100 gramos de marihuana, además de dinero en efectivo en moneda nacional y extranjera, 29 teléfonos celulares, una balanza de precisión con restos de cocaína, elementos utilizados para el fraccionamiento y acondicionamiento de estupefacientes, anotaciones y otros elementos de interés para la investigación.
Uno de los resultados más relevantes fue el secuestro de tres armas de fuego y municiones de distintos calibres: una pistola calibre .22, un revólver calibre .32 y una escopeta calibre 16, junto con cartuchos calibre 16 y calibre .38.