PANDEMIA Y SOLIDARIDAD

05 de Julio de 2020

Un grupo de 13 personas cocina voluntariamente para 670

Fuera de sus horarios de trabajo, el grupo se organiza para conseguir los recursos que se vuelcan a una olla los días lunes y jueves y luego se reparte en 11 barrios.

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Integrantes del grupo cocinando
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Débora García integra el grupo denominado La Patriada. En diálogo con RADIOMÁXIMA contó que “comenzamos con los barbijos solidarios con algunas integrantes de ONG y con otras voluntarias empezamos a coser porque se venía la necesidad de usar barbijos y mucha gente no los iba a poder cubrir. En base a eso empezamos a recorrer distintos lugares en los barrios y notamos que con el tema de la Pandemia  y del aislamiento obligatorio había mucha gente que vivía el día a día y que no tenía para sustentar la comida en ese momento. Así que nos organizamos y en este momento somos un grupo de 13 personas”.

“Empezamos a cocinar primero en mi casa, yo vivo por el barrio San José Obrero, arrancamos con 77 personas, gente que no estaba institucionalizada, que no tenía siquiera asignación. A la semana teníamos más de 150 personas y hoy, tres meses y medio después, estamos en 670 personas. Cocinamos dos veces por semana, los lunes y los jueves. Todos están anotados previamente porque hacemos un relevamiento. En este momento estamos provisoriamente en la sede del Club Sarmiento, a quienes les agradecemos profundamente porque ellos también tienen su olla del club, nosotros no tenemos que ver con el club pero nos prestan las instalaciones. De ahí retiran 25 familias y luego cargamos la camioneta de un compañero y hacemos la recorrida por 11 barrios de la zona sur y la zona oeste. Tenemos más de 100 familias, creo que exactamente son 115”, relata Débora.

 

Los alimentos no perecederos son donados por el municipio y todo lo demás, como carnes y verduras, requiere de un intenso trabajo al que el grupo le dedica varias horas durante la semana para conseguirlo. Donaciones, rifas, intercambios, voluntades son parte de la tarea para cocinar un plato nutritivo y calórico para las frías noches de invierno. “Hay mucha donación y mucho de nuestro bolsillo también”, expresa Débora agregando que “el resto de los días las familias tienen otras opciones ya que también hay iglesias y otras agrupaciones solidarias o comedores que brindan su ayuda”.

“Tratamos de hacer comidas de olla pero a veces hacemos unas pizzas por que más de la mitad son chicos y adultos mayores y queremos llevarles algo diferente. Dos días cocinamos y cinco días tratamos de conseguir los recursos. Lo hacemos a la noche porque todos tenemos nuestras ocupaciones, algunos somos empleados municipales y otros del sector privado. Empezamos a las 15 horas y terminamos alrededor de las 22:30 hs”.

En su relato la joven destacó la solidaridad de muchas personas que aún padeciendo la crisis por la pandemia, no duda en compartir lo poco que tiene. “Nos pasó una noche que no teníamos todo para elaborar una comida para todos, pero si teníamos leche y arroz y decidimos hacer arroz con leche para alcanzarles al menos un plato caliente. Al otro día, un niño del barrio nos trajo un paquete de arroz abierto de su casa para que pudiéramos seguir haciendo arroz con leche. Esas cosas son maravillosas”, contó.

“Hay alrededor de 50 ollas en toda la ciudad y todas están trabajando mucho y con mucho compromiso. No es solamente un plato de comida. Muchas veces se asiste a los chicos que están necesitando fotocopias o imprimir tareas de la escuela, para que puedan continuar dentro de esta nueva modalidad. Conseguir abrigos, calzado, mandados a la gente mayor que no puede salir. La gente que menos tiene siempre es la que más da, esto es por ejemplo lo que hacen los emprendedores de la ciudad”, haciendo referencia al grupo de colaboradores que ahora está organizando un rifa para juntar dinero y comprar carne; y donde cada uno pone algo de lo que hace para los premios.

“Si alguien tiene la receta para decirle no a alguien que viene a pedirte un plato de comida, que me la pase, porque la verdad que a nosotros no nos da el corazón para decirles que no. Cuando se levantó el tema del aislamiento mucha gente ya no tenía su trabajo, muchos atendían negocios que hoy son atendidos por sus dueños por ejemplo, y  todo se hace muy difícil”, expresa.

 

Desde el grupo solidario han creado una cuenta en Facebook denominada “La patriada olla y feria”, donde los más jóvenes juntan ropa y calzado entre sus amigos y familiares y por bajos costos a precio de feria van obteniendo los recursos que faltan. “Llevan verduras a cambio de una remera que se vende a 50 pesos por ejemplo, el fin es conseguir los recursos”, contó Débora.

Por una cuestión operativa y de funcionamiento, el grupo La Patriada está buscando un lugar cercano al Barrio San José Obrero para seguir funcionando. Tienen todas las herramientas para cocinar, pero les falta un espacio donde hacerlo. Débora dice que no necesariamente tiene que ser un gran espacio

Quien disponga de un lugar físico para prestar o desee colaborar con otros recursos puede comunicarse al teléfono 3446-55 6598 o por la página de Facebook arriba mencionada.


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