OPINIÓN

26 de Febrero de 2020

"El municipio de los 80 funcionarios" por Darío Carrazza

Columna de opinión, del presidente de la UCR de Gualeguaychú Darío Carrazza

Redes Sociales
Columna de Opinión por Darío Carrazza

    Columna de Opinión: Darío Carrazza, Presidente de la UCR de Gualeguaychú.

No es para hacer cuestión de nombres, ni de capacidades personales, ni de trayectorias ciudadanas. Respeto a los funcionarios. No pongo en duda sus buenas intenciones y me interesa colaborar con la gestión estatal. Me refiero al incremento de cargos políticos que vienen realizando las últimas gestiones, en una escalada con la cual el actual gobierno no ha querido desentonar.

Esta gestión ha llevado a más de 80 el número de funcionarios.

Nos lo reveló la foto de diciembre en el Museo del Carnaval, donde se muestra el flamante pack de funcionarios prontos a asumir. Desde entonces me he preguntado si esta fotografía -con cierto aire de viaje de egresados- es un reflejo adecuado de lo que el Estado debe ser, incluso de lo que el Sr. intendente cree que el Estado debe ser.

80 funcionarios políticos es algo que parece un poco mucho. No necesitamos una Corte de palacio, sino un equipo de gobierno. Por eso los invito a compartir algunas reflexiones sobre el particular que espero sirvan de modesto aporte a los Sres. gobernantes para la mejora de su gestión, con el especial pedido de que disminuyan el número de funcionarios políticos. Esa disminución debería establecerse incluso en la Carta Orgánica a sancionarse este año.

Estado presente, pero no grandulón

Declaro en primer lugar, para evitar cualquier suspicacia o malentendido, que participo de la opinión de que tenemos que tener un Estado presente. Sobre todo en nuestro país, presa de tantas desigualdades, que los sucesivos presidentes (y presidentas) de nuestra bien intencionada y mal llevada democracia, lejos de resolver, ha venido agudizando.

Creo también que el concepto de Estado presente es contrario al de estado tonto, desorganizado, lento, burocrático, indolente, y puesto al servicio de intereses personales, contando entre ellos especialmente los de grupos políticos y militantes.

La militancia política constituye un acto humano que debe ser valorado, pero siempre con el cuidado de que no se constituya en un fin en si misma. Porque de esa manera termina sirviendo solo a un grupo de personas y no a la sociedad que, al contrario, se perjudica porque tiene que pagar sus sueldos.

Claro que el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones, y cuando el militante menos se da cuenta ya es parte del problema o, mejor dicho, del agravamiento del problema.

Multiplicando por 16

Lo cierto es que luego de finalizado el primer gobierno democrático (el de Richard Taffarel) el número de funcionarios políticos en nuestra municipalidad no se ha duplicado, ni triplicado, ni quintuplicado, ni multiplicado por 10.

Se ha multiplicado por 16

En efecto, Taffarel entregó el gobierno en 1987 habiendo tenido durante todo su transcurso cinco (sí, 5) funcionarios políticos: Un secretario de gobierno, uno de hacienda , uno de obras públicas, otro de servicios públicos, y un subsecretario de salud y acción social deportes y cultura.

Acepto que un municipio hoy en día realiza actividades que no se cubrían hace 30 años. Pero no se puede afirmar que su prestación se haya multiplicado por 16.

Es verdad también que hoy es mayor el área cubierta con servicios públicos, pero tampoco ellos se han multiplicado en tanta dimensión como para hacerlo 16 veces.

Por otra parte ha habido un incremento presupuestario municipal importante. En 20 años se ha multiplicado por tres el presupuesto considerando el mismo en moneda constante. Es decir en valores reales. Eso debiera significar una menor dependencia del funcionariado político, el cual contaría con más fondos para garantizar el funcionamiento de las áreas a su cargo (ni que hablar si tenemos en cuenta los medios tecnológicos hoy disponibles en cuanto a maquinaria, organización y manejo de datos y comunicaciones).

Sin embargo vemos que ha ocurrido al revés.

Hay otro dato que no resulta menos relevante para este análisis: En el mismo período también ha existido un aumento en la misma proporción de los presupuestos nacionales y provinciales. Ello significa que la municipalidad no ha tenido que cubrir disminuciones presupuestarias de los otros niveles del Estado y que el aumento de sus recursos -y por ende de sus impuestos- es aplicado a sus propios fines.

Por qué no 15 funcionarios políticos en lugar de 80?

Un análisis doméstico nos permite postular que si se triplicó el presupuesto también debiera (a lo sumo) triplicarse el número de funcionarios. Éstos en lugar de cinco pasarían ahora a ser 15. No es que ello deba obedecer a matemáticas, porque la cuestión requiere cierta flexibilidad de tipo político y administrativo. Digo 15 que podrían ser 12 o 18. Pero no 80.

Por lo demás, no estamos hablando de números mezquinos, ni pretendiendo achicar el margen de discrecionalidad del poder constituido. Miremos otras áreas estatales. Obsérvese que, por ejemplo, la educación en el departamento es llevada adelante por un solo funcionario político, el Director Departamental de Educación. De él dependen casi 4000 agentes públicos, bastante más que los 1408 que acusa tener (en blanco) el municipio. Es de hacer notar también lo delicado de la misión educativa, la trascendencia de la misma, el sin número de dificultades, carencias, y conflictos que dicha área debe atender, a lo que se agrega las distancias que median entre las distintas ciudades del departamento. Pues bien, todo es manejado por un solo funcionario político. Algo similar ocurre en salud, donde un solo director político articula a más de 800 agentes. Y su misión es también muy delicada.

Por eso creemos que la proliferación de cargos, algunos de ellos carentes totalmente de sentido, constituye un error del gobierno que debilita las instituciones y perjudica la prestación estatal y por ende a los más necesitados, que son los que más precisan del estado.

 

Las desventajas del incremento exagerado del funcionariado político

Hay una consecuencia directa e inmediata que es la del gasto. La planta política del poder ejecutivo le cuesta a la comunidad 72.671.835 pesos, algo así como 1,2 millones de dólares.

Para que se entienda esto significaría la compra de 10 motoniveladoras por año, y tenemos solamente 4.

Esta situación afecta a la moral de los contribuyentes, que ven que los ajustes nunca llegan a la política, y que los anuncios realizados con bombos y platillos sobre disminución de sueldos de los funcionarios se ven diluidos en la práctica. De esa manera a todos los vecinos se les hace más difícil sobrellevar los sacrificios a su cargo.

Tanto funcionario político termina también afectando negativamente sobre el personal de carrera. Este último se ve deslegitimado y desalentado a brindar sus mejores prestaciones.

El aumento de funcionarios políticos es pues un hecho negativo para el objetivo, expresado por este mismo gobierno, de lograr una planta permanente más activa y que explote a fondo sus capacidades. Y poner foco en estas cuestiones no es una veleidad de moralistas, ni un dato menor. Téngase en cuenta que los gastos municipales en personal “en blanco” superan el 65% y llegan al 80% si se considera el empleo informal o “en negro”.

No hace falta destacar la relevancia que tiene para cualquier organización sacarle todo el potencial posible a aquello en lo que gasta 4 de cada 5 de sus pesos).

Otro aspecto negativo del volumen del funcionariado político hace asimismo a su propia conducción: Es más difícil conducir un equipo de gobierno tan numeroso.

El aumento de funcionariado en fin lleva a perder de vista prioridades. Por ejemplo, tenemos director y subdirector de derechos humanos, sin embargo el Consejo de Seguridad no tiene un funcionario propio y sus importantes funciones son delegadas como una especie de apéndice funcional del vice intendente. En nuestra ciudad, gracias a Dios no ocurren violaciones a los derechos humanos. Sin embargo sí se verifican casos de inseguridad todo el tiempo. Agresiones, casas desvalijadas, abusos, etc.. Sin embargo para DDHH tenemos dos funcionarios y para Seguridad ninguno. Como se ve, la montonera, si se me permite la expresión, dificulta la visión de las cosas y se pierde de vista lo que precisa el vecino.

La naturalización de lo que no es beneficioso

El día a día va convirtiendo en cotidiano lo que no sirve. Se ha naturalizado por ejemplo -recién lo decíamos- que el Estado tenga empleados en negro, o que las barras de violentos agredan a la policía. Ahora se esta naturalizando también que tengamos más de 80 funcionarios políticos. El propio gobierno lo alienta, a mi juicio, en forma equivocada. Además de la foto de la asunción, la propia municipalidad en su página oficial emite noticias de las que son protagonistas varios funcionarios haciendo entre cinco o seis lo que podría, tranquilamente, hacer uno o dos. Incluso muchas veces fuera de la ciudad, viajando y gastando también combustible, chóferes, viáticos y demás fondos públicos.

Fraternalmente y con la mejor intención pido que esto no se naturalice, y que se revea cuanto antes para llevar la planta política a cantidades razonables.

Veamos algunos ejemplos de acciones en las que intervienen varios funcionarios difundidas por la página web del municipio , lo cual desluce los loables fines de dichas actividades gubernamentales. Las políticas de género, acción social y tierras son bienvenidas. Pero sería mejor que no se gaste tanto en funcionarios para llevarlas a cabo.

El 6 de enero 5 funcionarios viajaron a Paraná para proyectar una cooperativa trans

El 6 de enero las referentes del área de Género y Diversidad Sexual, (1) y (2), en conjunto con el director de Derechos Humanos (3) y con el director de Cooperativas de la Municipalidad, (4) se reunieron con el presidente del Instituto Provincial de Cooperativas y Mutuales de Entre Ríos (IPCYMER), con el secretario de Producción y Desarrollo Económico (De la Municipalidad) (5) con el objetivo de delinear y proyectar una cooperativa textil para un conjunto de trabajadoras trans de nuestra ciudad.

El 16 de enero 6 funcionarios viajaron para una reunión con funcionaria nacional

El intendente (1) se reunió ese mediodía en Buenos Aires con la coordinadora del Consejo Nacional de Políticas Sociales, y coincidieron en trabajar diferentes aspectos como la expansión del PASSS y la agenda 2030 de ODS. El intendente estuvo acompañado por el secretario de Desarrollo Social y Salud, (2), la secretaria de Gobierno (3) , el subsecretario de Poder Popular (3) , el director de Legal y Técnica (4), el integrante de la Unidad Coordinadora de Políticas Públicas (5) y el sub director de Desarrollo Social, (6).

25 de enero de 2020 participaron 7 funcionarios para firmar un acuerdo sobre tierras

El intendente firmó un acuerdo con una cooperativa para que 100 familias estén más cerca de la casa propia . Estuvieron presentes en el encuentro el intendente (1),el secretario de Hábitat (2) el secretario de producción y Desarrollo Económico (3), la subsecretaria de Hábitat (4), el director de Accesibilidad a la Tierra (5), la directora de Viviendas, (6) el director de Cooperativas, (7) concejales, la presidenta de la Cooperativa Unidos por una Vivienda junto a la tesorera y secretaria, además de los socios cooperativistas.

Por supuesto que no se niega aquí la importancia de las cooperativas, ni de la inclusión de género, y de la tarjeta alimentaria, ni de la política de tierras. Varios de estos aspectos los hemos valorado en la gestión anterior de este mismo intendente. De lo que se trata aquí es de cuantos funcionarios se necesita para llevarlos adelante.

Los gobernantes deben aceptar que no están desvinculados de los problemas de la argentina sino que por el contrario suelen ser sus causantes. O al menos quienes no han podido evitarlos.

La pobreza en Argentina se ha multiplicado por siete en los últimos 30 años. Ello debería ser un llamado de atención para ponerse a pensar cómo revertirla, y parte de esa reversión está en manos de los organismos estatales. Si ellos funcionan de manera adecuada, también podrá mejorar la vida de las personas. Parece una obviedad, y pienso que ese debe ser el fin de esta gestión, pero la política se trata de solucionar los problemas del pueblo, no los de los allegados, aún cuando creamos que ellos supuestamente nos ayuden a realizarla.

 


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