Analizan diversas propuestas para la celebración, desde octubre.
Gualeguaychú (Entre Ríos) (AICA): El Consejo Pastoral Diocesano analiza diversas propuestas para celebrar el Año de la Fe en la diócesis de Gualeguaychú, que de acuerdo con la convocatoria del papa Benedicto XVI, se iniciará el 1 de octubre de 2012, en el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Cristo Rey del Universo. En este marco se realizará en Roma durante el mes de octubre la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización que tendrá como representante de los obispos argentinos, entre otros, al obispo de Gualeguaychú, Mons. Jorge Lozano.
El Consejo Pastoral Diocesano analiza diversas propuestas para celebrar el Año de la Fe en la diócesis de Gualeguaychú, que de acuerdo con la convocatoria del papa Benedicto XVI, se iniciará el 1 de octubre de 2012, en el 50º aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Cristo Rey del Universo. En este marco se realizará en Roma durante el mes de octubre la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Nueva Evangelización que tendrá como representante de los obispos argentinos, entre otros, al obispo de Gualeguaychú, monseñor Jorge Eduardo Lozano.
Por tal motivo, el obispo anunció que dará a conocer una carta pastoral a fines de septiembre de acuerdo con las sugerencias dadas a conocer por la Congregación para la Doctrina de la Fe en las Indicaciones Pastorales para el Año de la Fe: "Cada obispo podrá dedicar una Carta pastoral al tema de la fe, recordando la importancia del Concilio Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica, teniendo en cuenta las circunstancias específicas de la porción de fieles a él confiada".
Además, también de acuerdo a dichas indicaciones, se sugiere en el ámbito diocesano organizar "una celebración de apertura del Año de la Fe y de su solemne conclusión en el ámbito de cada Iglesia particular, para ‘confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo’.
En este sentido se decidió que en cada ciudad se convoque a una celebración de apertura solemne en fechas a determinar por los párrocos de cada lugar, uniéndose a toda la Iglesia Universal que inicia de esta manera este tiempo de "gracia y de compromiso por una conversión a Dios cada vez más plena, para reforzar nuestra fe en Él y para anunciarlo con alegría al hombre de nuestro tiempo.