Tras el cierre de los pabellones, cerca de las 0.30 se escucharon golpes y pedidos de auxilio. Cuando los celadores abren la puerta encontraron a este hombre ya desvanecido en brazos de otros compañeros. Inmediatamente se lo trasladó al hospital Centenario, adonde ingresó con un paro cardiorrespiratorio.
Juan Santiago García, jefe de la Unidad Penal local, recordó en RADIO MÁXIMA que “era una muchacho que fluctuaba en su comportamiento”, pero no se aventuró a dar su opinión hasta tanto no se conozcan los resultados de la autopsia.
Tenía una condena de seis años y ocho meses y ya llevaba cinco años de condena. “Me inclino por un accidente”, señaló el director del penal al ser consultado por las causas de la muerte del interno, teniendo en cuenta que se suele inhalar gas butano a modo de droga.